domingo, 29 de noviembre de 2015

Consejos para futuras aupairs: antes de llegar

1. No dejarse llevar por la emoción del momento al elegir familia.

Hay muchas veces en las que estamos entusiasmadas con la futura experiencia, y en cuanto una familia nos da el sí, la idealizamos y les damos nuestro ok sin habernos fijado demasiado. O hay veces en las que después de que muchas familias nos hayan rechazado, una nos dice que sí y nos agarramos a ellos como quien se agarra a un hierro ardiente para salvarse de la muerte. 
Hay que ser realistas, darnos un par de días para pensar en si la familia es apta para nosotros y analizar toda la información que tenemos de ellos para saber si son la familia ideal para nosotros. Yo personalmente estoy contenta con la familia, pero sí que me doy cuenta de que me precipité al elegirlos. Y esto es algo que he oido decir a muchas aupairs.
También hay que ser realistas. Si tenemos un perfil que hace que no convenzca a muchas familias (tanto sea por no tener experiencia, por buscar una estancia que no concuerda con lo que muchas familias necesitan, por ser demasiado jóvenes o por lo que sea), si derepente una familia nos dice que sí como con mucha urgencia, sospechad. Puede que sea porque lo que la familia ofrece no convence a la mayoria de las aupairs, y buscan algo desesperadamente. Os cuento esto porque en mi clase de francés, hay una mujer que busca aupair desesperadamente. Vive en una casa alejada del todo, no ofrecen coche a la aupair, requieren de muchas horas de trabajo, el sueldo es más bajo que el que suele ofrecerse normalmente y no pagan las clases de francés. Conclusión, no encuentra a nadie que quiera trabajar para ella y la semana pasada nos dijo que ahora mismo aceptaría a cualquiera. Por eso, siempre, sed precavidos.

2. Buscad información sobre la zona a la que vais. 

Yo estoy encantada con esta zona, en un pueblo pequeño, pero a unos 10kilómetros de una gran ciudad. Pero hay aupairs que conozco que no están del todo contentas y que dicen que antes de venir subestimaron la distancia que hay a la ciudad. Ésto no es como vivir en los suburbios de una ciudad, no hay autobuses cada 10 minutos para ir a la ciudad, no hay metro que te lleve al centro. Aquí un coche es necesario para todo, y llegar desde casa ala ciudad puede llevar hasta una hora. Por eso, dadle uso al Google Maps, buscad información sobre la zona y preguntad bien a la familia de acogida que cosas se pueden hacer allí.

3. Prepararse mentalmente para lo que es ser aupair.

Cuidar de niños es físicamente agotador, tienen una energía interminable, siempre quieren jugar, hay que estar pendiente de ellos, y requieren de movimiento constante. Pero además, ser aupair es mentalmente agotador. Hay veces en las que quieres acabar la jornada, ir a casa y relajarte. Pero aquí trabajas en la casa, y una vez se termina la jornada, no hay opción de ir a casa a desconectar. Los inconvenientes de trabajar y vivir en la misma casa. Las amigas que he hecho y yo intentamos escaparnos a alguna casa alquilada los fines de semana para poder estar a nuestro aire siempre que podemos, y siendo realistas, muchas veces hemos hablado de lo bien que estaría trabajar como niñeras y alquilar una casa por la zona. Pero claro, eso ya no sería ser aupair y tampoco traería con ello las ventajas que tiene ser aupair, como llegar a conocer la cultura de un país, practicar el idioma de seguido y ser parte de una familia. 

4. Pensar bien en la edad de los niños que vais a cuidar.

Yo cuido a un niño de casi 5 años y a un bebe de 18 peses. La edad del pequeño me encanta. Dio sus primeros pasos y día a día he ido viendo como va caminando cada vez mejor y ahora está empezando con sus primeras palabras. Y esto es precioso de presenciar, eso no no dudo. Pero es una edad que es agotadora. A esta edad ya no son bebes y no se pasan el dia tumbados o en brazos como cuando son pequeños. Ahora corren, se caen, se suben a sofás, sillas y a todo lo que pueden escalar. Pero no conocen el peligro. Saben subirse a un sofá, pero no saben que pueden caerse. Por eso hay que estar persiguiendo y vigilándolos todo el rato. Y creedme, esto es MUY cansado. El de 5 años es un niño al que le gusta jugar solo, de hecho odia que intente jugar con él a no ser que el me lo pida expresamente, y en esto tengo suerte, pero tened en cuenta que muchos niños a esta edad te pedirán que juegues con ellos a todas horas. Y jugar con coches, con muñecas o jugar a las cocinitas durante más de media hora puede ser desquiciante. 

5. Pensar en si estamos preparadas para ser aupairs. 

Yo en este aspecto no tengo ningún problema. Me he adaptado mucho mejor de lo que creía, y aunque ha habido veces en las que me he hartado y he pensado "que le den a todo, si ésto sigue así yo me vuelvo a casa" estoy contenta con la decisión que tomé. Pero una de mis amigas ha decidido adelantar su vuelta a casa y no volverá aquí después de navidades. Dice que había subestimado lo que es ser aupair (cosa que todas hemos hecho) y que no puede seguir aquí. En realidad no pasa nada por volver a casa antes de tiempo. Siempre digo que es mejor probar y si no nos gusta dejarlo que ni siquiera intentarlo, pero hay que venir un poco preparadas. Ésta chica dejó la universidad por un año, y ahora volverá a casa y no podrá retomar sus estudios hasta Septiembre del 2016.

6. Venir con la mente abierta.

En éste tiempo he conocido a muchas aupairs que durante sus dos o tres primeros meses de estancia aquí no conocieron a nadie. Sinceramente, no entiendo como no se volvieron locas. Yo me moví por internet, busque grupos de aupairs de la zona, hablé con algunas de ellas y sobre todo vine con la mente abierta y con la intención de ser abierta y conocer a gente lo antes posible. Y como ya os dije no pasé ni un solo día sin conocer a alguien aquí, ya que la primera semana trabajé junto a la aupair del año pasado y antes de que se fuera hice mi primera amiga aquí. Por eso, no importa si sois tímidos, si estáis tristes al principio. Abriros a la gente y buscad amigos. Es mucho más difícil conocer a gente después de meses aquí, sobre todo cuando ya todo el mundo ha hecho sus grupos. 

Y sobre todo, una vez lleguéis a vuestro destino disfrutad al máximo de todo, ya que antes de que os deis cuenta todo acabará y no queréis quedaros con la sensación de no haber exprimido la experiencia como tocaba. 




martes, 24 de noviembre de 2015

Fin de semana de desconexión.

Tengo que empezar por decir que ya ha llegado el invierno a estos lares, y que como consecuencia, las opciones de cosas que se pueden hacer por aquí se han reducido increíblemente con el cambio del tiempo.

Para el fin de semana pasado teníamos plan de ir a Chamoix, un pueblo que está justo debajo del Mont Blanc, y planeábamos hacer unas rutas que sinceramente nos tenían enamoradas. Una de estas rutas era la que te lleva al Lac Blanc, la cual debe de ser preciosa, mirad las vistas una vez llegas ahí.

 En principio, eran mis amigas las que iban a ir a éste fin de semana fuera, porque a mí, mi madre me había sorprendido con la noticia de que ella y mi padre iban a venir a visitarme y a pasar el fin de semana aquí. Pero luego, con el atentado de París, la frontera entre España y Francia (la de Irun) se volvió un caos, con colas de hasta 15km, y para colmo anunciaron un tiempo horrible para el fin de semana. Así que al final tuvieron que cancelar el viaje, ya que habían planeado hacerlo en coche. Por lo que con una pena increíble, camié de planes y me apunté al supuesto plan de ir a Chamonix. Pero la predicción del tiempo seguía siendo horrible, por lo que ir a hacer senderismo por el monte quedó descartado.

Y al igual que hicimos el fin de semana anterior que pasamos fuera, dejamos de mirar a una zona en concreto y simplemente buscamos casas baratas en Airbnb, que no estuviesen muy lejos de donde vivimos. Y encontramos un pisito muy bonito a una hora de aquí, en una zona en la que con el tiempo augurado no había gran cosa que hacer, pero en la que podíamos pasar dos días y desconectar del todo. 

Y así hemos hecho. El sábado, salimos a las 10 de aquí y nos pusimos rumbo a la casita que habíamos alquilado para el fin de semana, llegamos, cogimos las llaves y fuimos a hacer la compra. En cuanto salimos del coche y entramos de vuelta en la casa empezó a caer una lluvia intensa que en cuestión de minutos se convirtió en nieve. Así que pasamos todo el día dentro de la casa, jugando a juegos de mesa, viendo películas, hablando, y sobre todo no escuchando a niños llorando en todo el día. 


El domingo nos despertamos con los alrededores llenos de nieve, pero por suerte con las carreteras impolutas, por lo que desayunamos algo y os fuimos a Annecy (otra vez, ya que viviendo a pocos kilometreos de Ginebra he estado más veces en Annecy que en Ginebra) y después de pasar unas pocas horas paseando por la ciudad con un frío impresionante, nos volvimos a casa relajadas u con fuerzas para el resto de la semana. 


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Experiencia aupair: Primer fin de semana fuera.

Hace ya tres semanas, cuando me fui a casa, la pregunta que con más frecuencia escuché fue la de "¿Has viajado mucho?", y cada vez que tenía que contestar que no se me caía la cara de vergüenza, porque ¿qué hago aquí si no viajo y conozco los alrededores? Por eso, volví de ésa visita a casa con la determinación de viajar todo lo posible en cuanto volviese. Y así fue. Al segundo fin de semana desde mi llegada, nos juntamos cinco chicas, cogimos el coche y nos fuimos de fin de semana a Dijon y Beaune.

Nos cogimos una casa en Airbnb, que tampoco va sin anécdota, ya que miramos a un millón de casas y cuando nos tocó ir a hacer la reserva de la casa, se me fue la olla y en vez de reservar la casa que habíamos elegido en Suiza, alquilé otra que habíamos visto en Francia. Pero el fin de semana resultó ser genial.

Salimos de aquí a las 8 de la mañana y nos pusimos rumbo a Dijon. Ingenuas como fuimos, no miramos la ruta y simplemente metimos una dirección en el gps y seguimos sus órdenes. Pues el señor GPS no tuvo otra idea que llevarnos a través de los montes de Jura, los cuales tardamos hora y media entre subir y bajar. Y he de decir que vimos unos parajes increíbles desde el coche; desde lo alto de la montaña se veían todos los parajes de alrededor, y con el tiempo tan bueno que nos tocó vimos unos parajes increíbles. Pero con tanta curva y con tanto sube y baja llegamos con un mareo impresionante. 

Y con alguna parada, después de aparcar y dar un paseo por la ciudad, llegamos al centro de Dijon. Personalmente, me pareció una ciudad bastante bonita (e ideal para ir de compras, cosa que no hicimos), pero que en un sólo día ves entero y en el que no pasaría más de un fin de semana. Tiene el tamaño ideal que me gusta en una ciudad, sin ser una de éstas macrociudades como París o Lyon, pero con más ambiente que un pueblo. Vimos el parlamento, un par de iglesias y después de comer unos crepes (cómo no... me voy a poner temenda a base de crepes con nutella), nos pusimos rumbo a la casa que habíamos alquilado.



Alrededor de las cinco de la tarde serían cuando llegamos a la casa, y la verdad es que en cuanto la vimos quedamos encantadas. Es verdad que el sitio tenía pinta de haberse renovado con materiales baratos, pero era una casa individual entera para nosotros, ¡con todo lo que necesitábamos y mas! Tres habitaciones, un baño con ducha de agua de lluvia y jacuzzi/megabañera, un salon-comedor-cocina enorme, y una terraza en el que el monísimo perro de la familia pasó la noche. 

Lo malo era que en el mismo pueblo no había nada, ni un triste supermercado, por lo que tuvimos que conducir 20 minutos para llegar al Carrefour más cercano. Allí hicimos las compras, y ya de noche nos volvimos a la casa. La noche fue lo más divertido del viaje. Cocinamos entre todas, cenamos, bebimos, jugamos al "yo nunca..." (porque, seamos realistas, ¿qué mejor manera hay de conocer a alguien?), hablamos mucho, y sobre todo, disfrutamos de una noche sin niños, pudiendo hacer lo que queríamos.

Y el domingo, nos despertamos pronto (a las 9, que siendo domingo, para mí, es impensable) y nos fuimos a Beaune, donde dimos una vuelta por el pueblo, y donde visitamos el hospicio de Beaune, un hospital para pobres creado en el siglo IVX (si mal no recuerdo), que siguió en marcha hasta el siglo pasado. Hicimos un tour impresionante y quedamos encantadas con la visita. 






Pero como todo lo bueno, el fin de semana también llegó a su fin, y hacia las 18.30 nos pusimos vuelta de rumbo para "casa". Eso si, con la mente despejada y con el recuerdo de un fin de semana genial.


martes, 10 de noviembre de 2015

Experiencia aupair: Halloween.

El sabado pasado, día de Halloween, y con amigas estadounidenses, era un día en el que era obligatorio salir. Así que nos estenamos de fiesta en Ginebra.

Al estar los niños de vacaciones, algunas aupairs tuvieron la semana pasada libre y se fueron de viaje, pero al final nos juntamos un grupito de cinco y decidimos disfrazarnos y salir de fiesta en Ginebra. Nos juntamos en casa de una amiga y nos preparamos allí, hacia las 22.30 cogimos el coche y fuimos hasta Ferney Voltaire (pueblo francés que queda en la frontera con Suiza) y aparqué el coche ahí. Yo que no bebo fui la que condujo, pero ya que conducir en Ginebra es un lío, decidimos llevar el coche hasta Ferney y coger el autobús desde allí. 

No habíamos mirado los horarios de los autobuses, pero después de una espera de menos de 15 minutos cogimos el últimos autobús a la ciudad y en cosa de veinte minutos aterrizamos en el centro de Ginebra. 

Mi madre de acogida nos recomendó un bar en el que según ella se podía bailar y en el que el ambiente era bueno, así que después de andar media hora, congeladas y medio perdidas por la ciudad llegamos a ese bar. Pero cuando llegamos y vimos aquello, se nos cayó el alma al suelo... Era el tipico bar pijo, con musica de chill out en el que las bebidas costaban 18€ y donde la gente estaba sentada en mesas, ¡y para colmo eramos las únicas disfrazadas!



Así que tomamos algo y a 1.30 nos fuimos corriendo en busca de otro bar, ya que en Ginebra todos los bares cierran a las 2. De casualidad nos encontramos con un bar en el que fuera se veía a gente disfrazada, y entramos a tomar algo. También estaba medio vacío y la gente estaba sentada en las mesas, pero el ambiente era más acogedor y la música algo mejor. Pero como habíamos llegado tarde, en cosa de 15 minutos encendieron las luces y la gente empezó a marchar.



Y ahí estabamos, disfrazadas, en el centro de Ginebra a las 2 de la mañana, y sin saber a dónde ir. Pero conocimos a un chico majísimo que nos habló de un local y nos llevó hasta allí. Y así es como acabamos en una discoteca gay en el que pasamos nuestra mejor noche en Suiza desde nuestra llegada. 


Yo me había disfrazado de Britney Spears en "Baby one more time" y mientras que fuera nadie me había reconocido, dentro del local se me acercó muchísima gente diciendo que les encantaba el disfraz. Además, en el local cortaban la música cada 30-60 segundos, con lo cual, en vez de escuchar la mayoría de la canción, escuchabas sólo la mejor parte de ella. Pero como seguíamos en Suiza, no me quedé sin mi mini infarto. Para empezar, la entrada con una consumición y el ropero costaba 30CHF (para dos horas, porque entramos a las 3 y las discotecas cierran a las 5 en Ginebra), pero el verdadero susto fue cuando me fui a pedir un zumo, y después de servirme un zumo de botella de éstos de 33cl me cobraron 18CHF. ¡16.5€ por un zumo! Se ve que la vida en Suiza es todavía más cara de noche...

Pero todas quedamos encantadas con la noche, y volvimos para casa con la sensación de haber pasado una noche de 10. 



miércoles, 28 de octubre de 2015

Vuelta a la rutina

Había oído que pasaba, sabía de otras aupairs a las que les invadía ésto que me invade ahora a mí, pero en realidad no lo entendía... Hasta que me ha tocado a mí.

He vuelto más desanimada de mi visita a casa de lo que estaba antes, e incluso, éstos días se me están haciendo más duros que los primeros que pasé aquí, en los últimos días de agosto.

Y es que, cuando primero llegamos, estamos nerviosas, sentimos una falsa nostalgia que en realidad no es nostalgia, sino miedo a lo nuevo. Luego os adaptamos y empezamos a disfrutar de ésto. Incluso desde el primer día, en el que estamos llenas de nervios, estamos en la primera etapa de una gran aventura y eso nos anima. Pero luego volvemos a casa, y nos damos de bruces con la realidad y nos acordamos de cosas que no sabíamos que echábamos de menos... Despertarse a las mañanas y tener tu desayuno favorito casi listo, las cenas con amigos en los que te sientes 100% en tu elemento y no tienes que medir las palabras, el salir a tomar algo en un bar... 

Puede ser cualquier cosa, pero siempre aparecen ésas cosas que de una manera u otra olvidas, o que al menos olvidas lo bien que te hacen sentir. Y luego toca volver a la rutina... Tocan las despedidas que no son tan duras como la primera, pero que son más reales, porque ésta vez ya no tienes miedo a lo que te espera en el siguiente aeropuerto, sino que sientes pena expresamente por lo mucho que echarás a los que dejas otra vez atrás. 

Pero sobre todo luego llega la rutina. La rutina de las aupairs, que por mucho que sea buena, tampoco es la más excitante del mundo. Levántate, dale el desayuno a los niños, juega con ellos, prepara la comida, dales de comer, siesta (de los niños, momento relax), despierta a los niños, juega otro rato, báñalos, pon la cena y espera a que los padres vuelvan a casa. 

(**Ésta es mi rutina durante las vacaciones escolares de los niños, cuando tienen clases tengo mucho más tiempo libre**)

Y una vez vuelves a ésta rutina, empiezas a sentir una nostalgia un poco mayor, que poco a poco se irá disolviendo cuando vuelva a aparecer el ánimo del principio, pero que hay que pasar y no es lo más agradable...

viernes, 23 de octubre de 2015

Experiencia aupair: primera visita a casa.

Creo que ya lo mencioné en otro post, pero os lo repito... ¡ESTOY EN CASA! 

Todavía me despierto y me cuesta creerlo; muchos se me ríen porque solo llevo dos meses fuera de casa, pero se me hace muy raro estar de vuelta. Pero sobre todo tengo una sensación que no creía que tendría... No quiero volver a Francia. 

He tenido muchísima suerte con la familia que he encontrado ahí, tengo unas amistades con las que me lo paso genial y me encanta la zona... Pero ahora que he vuelto a casa, no quiero volver. Y no es la nostalgia lo que me da ganas de quedarme aquí. Es simplemente que aquí me siendo cómoda, me siento a gusto, mientras que vivir en el extranjero, a pesar de que es una experiencia única, es muy cansado. 

El escuchar todo el día un idioma que no es tu idioma materno, cansa mucho; si no hablo en francés, hablo en inglés durante todo el día, y a pesar de que tengo un buen dominio del inglés, siempre está ése pequeño esfuerzo que tienes que hacer para entender y para expresarte.

Orientarte en un sitio nuevo y depender de el GPS cada dos días también te cansa. Poco a poco te vas orientando, pero esa sensación de sentirte siempre medio perdida también cansa...

Y sobre todo el no sentirte en casa, cansa. No poder llegar a casa a la noche y desahogarme hablando con mi familia, quedar con mis mejores amigas y relajarnos tomando un café, no poder quedar con mi novio... Todo eso cansa...

Pero estar de vuelta en casa está siendo genial. Aunque el vuelo no fue tan bueno... La noche antes de venir a casa hicimos una cena en casa de una amiga y volví a casa a las dos, y a las cinco de la mañana, con algo menos de tres horas de sueño, os levantamos y nos pusimos rumbo al aeropuerto de Lyon. Llegamos a las 7.30 de la mañana, y para las 8, el niño mayor de la familia y su tia (que iban a Toulouse a visitar a los abuelos) fueron para su avión. El mio no salía hasta las 9.45, así que desayuné un croissant, un chocolate caliente y un zumo y habiendo hecho un poco de tiempo emparqué en mi avión.

Hacia tres años que no cogía un avión y cuatro y medio desde la última vez que cogí un avión sola, y parece ser que al igual que he desarrollado vértigo, he desarrollado un miedo a los aviones que antes no tenía.

Pero a las 11 aterricé y en cuanto bajé del avión y entré en la área de "llegadas" vi a mi novio y le dí un abrazo de ésos que se dan sólo en momentos como ése, y me lo comí a besos. Primero fuimos a su pueblo y comimos con toda su familia. ¡No os imagináis mi alegría al ver a todos mis sobrinos y cuñados! Pasamos unas horas juntos y luego nos fuimos hacia mi casa, donde me reuní con mi madre, mi padre, mi hermano y su novia.

Y me he pasado los días de visita en visita... entre familia y amigos he visitado a todos a los que he podido visitar. He hecho recados, visitas y he trabajado en la granja familiar (tenemos dos mil manzanos y es época de recogida de manzanas...) y al final se ha pasado mi visita volando...

Cuando me vuelva a Francia y vuelva a la rutina me volveré a sentir contenta allí, pero ahora mismo siento que no quiero volver. Pero todo se verá y ya os iré contando...

miércoles, 14 de octubre de 2015

Experiencia aupair: la belleza de éstos parajes

Hay veces en las que vivimos en un entorno precioso en el que cualquiera que viene de fuera lo ve y se queda con la boca abierta; pero nosotros, que hemos nacido y crecido rodeados de esos parajes no lo apreciamos. Yo sin ir más lejos, vivo en una casa en el monte, por lo que sales de mi casa y todo lo que veo son bosques, montes y paisajes bonitos pero monótonos hasta que te fijas en ellos y ves su belleza real. Y eso me pasa a mí, no aprecio la belleza del sitio en el que vivo; pero recuerdo el día en el que la que fue mi familia de acogida en los Estados Unidos vino a visitarme y se quedaron maravillados con las vistas. 



Pero eso cambia cuando como adulto nos mudamos a un sitio nuevo. Yo llegué a la casa de aquí un domingo por la noche, y por mucho que me habían hablado de los montes de Jura y de que se veía el Mont Blanc desde la casa, aquella noche no pude ver nada. Pero pronto empecé a descubrir los parajes de aquí alrededor y he visto que de verdad, el sitio en el que viviré éste año es de verdad uno de los sitios más bonitos en los que he estado.

Aquí os dejo unas fotos y dejo que juzguéis por vosotros mismos. 






(Puede que en ésta foto no se aprecie, pero eso 
que se funde con las nuves al fondo a la izquierda
es el Mont Blanc).